
Dr. Luis Gómez Pérez
Discurso del Dr. Luis Gómez Pérez, a nombre
de la Comisión de Juristas, en el Encuentro Nacional de
la Consulta Popular, 3 febrero 2007.
Buenas
tardes, distinguidos integrantes de la mesa directiva presidida
honrosamente por el profesor Leonel Fernández Reyna, presidente
de la República; distinguidos y queridos integrantes de
la Comisión Presidencial para la Reforma Constitucional,
distinguidos y queridos integrantes de esto que llamo asamblea
de delegados de los municipios que participaron en la consulta
electoral.
Voy a agotar el breve tiempo que me han concedido manejando
rápidamente tres dimensiones:
1. la primera una dimensión retrospectiva al día
de hoy,
2. la segunda brevemente algo sobre el día de hoy y ayer,
y
3. finalmente unas reflexiones sobre lo que yo creo que viene.
La retrospección debe arrancar con aquel decreto presidencial
del doctor Fernández Reyna que reunió, lo que me
pareció en aquel momento y hoy más aún, un
conglomerado de trabajadores intelectuales sobre el derecho constitucional
dominicano y la Constitución dominicana. Estoy altamente
enaltecido con que me haya escogido para representar esa Comisión
y dudo ciertamente de que pueda llenar las expectativas que ellos
sugieren, de todas maneras no he aprendido a huir y lo hago con
mucho gusto.
Esa Comisión, que es el segundo momento, al integrarse
asumió su rol conscientemente, y esa conciencia hizo posible
el tercer momento, que fue el de la elaboración de esa
Consulta, de ese cuestionario de 77 preguntas que al comienzo
pensaron las aves agoreras que no era para este país, y
que finalmente se probó ajustada cien por ciento a lo que
este pueblo puede reflexionar, y que justamente luego de que ha
pasado lo de ayer y hoy prueba que puede reflexionar aún
más. Claro, quiero decirles que no fue fácil integrar
esas 77 preguntas.
En cuarto lugar, el proceso de la Consulta. A cada uno de nosotros
correspondieron tres provincias. Trabajé para la provincia
de Barahona, la provincia de Bahoruco y la provincia de San Juan.
Realmente, no sé cuando aprendí más, si antes
de ese proceso o durante él. Y quedé impactado de
tal manera que debo decirlo, en Barahona cuando Francisco Pérez
comenzó a hablar de un trabajo con paralegales, yo pregunté
"por favor ¿de qué se trata?", y él
me dijo "¿usted no recuerda lo que son actividades
paraestatales?", y dije "claro que sí".
"¿Y paramédicas?", "también".
"Nosotros hacemos de abogados para aquellos que no pueden
contratar un asistente". Y resulta que no estaba sólo
Francisco Pérez, que había un pequeño ejército
de paralegales, hombres y mujeres, en Barahona, en todo el Sur.
Yo les dije: "por favor paremos aquí y vamos a
buscar una cámara que filme esto". Conseguimos la
cámara y lo filmamos y lo que vino luego se trataba de
reales profesionales del trabajo social, volcados desde hace tiempo
lo dijeron ellos
en discusión de la Constitución
dominicana, a través de Participación Ciudadana,
a través de estudiantes de la UNPHU, a través de
diplomantes de la UASD. Aquello fue un refuerzo muy grande, y
claro está ese proceso desembocó en la respuesta
a las 77 preguntas, muchas veces a cada una, y fue completado
con el aporte de estos sectores que ustedes han escuchado hoy.
Tal vez adornado magníficamente con la memoria de Mauricio
Báez.
De todas maneras, ayer y hoy he reflejado en mi rostro una
alegría que alguien me dijo: "amigo mío, acuérdese
que el exceso de alegría también mata, que no mata
sólo el exceso de tristeza". Yo dije: "bueno,
lo voy a contener, porque efectivamente es así".
Ahora paso a hablar muy brevemente
no quiero que me aplaudan
para callarme, aun cuando es un gran mecanismo. Yo creo que es
un mecanismo interesantísimo que quien sabe si en el futuro
nos va educar para preguntar al comienzo ¿cuántos
minutos tengo y llevarlos para ser respetuoso del tiempo de los
demás. Yo le pregunté a Tony ¿cuántos
minutos tengo?, me dice hable, pero quiero que él me diga
porque obviamente ya estamos cansados y es la hora de almorzar.
De todas maneras no puedo dejar de decir lo que yo creo acerca
de lo que ha ocurrido acá, en nombre de nuestra Comisión.
Para mí, y se lo decía a Eduardo Jorge Prats,
una de las grandes estrellas de nuestra Comisión, que esto
es una forma de consolidar el contenido de la Constituyente que
nosotros necesitamos. Ayer alguien habló de eso desde este
podio, monseñor Agripino Núñez Collado, en
el sentido de que yo creía que se trataba de una consulta
Constituyente. Claro está, de eso se trata y yo soy partidario
abierto de la Constituyente y lo puse como obstáculo para
integrar esta Comisión, cuando se entendía que había
una primacía de poner todos los huevos en la canasta de
una Asamblea Constituida. Monseñor me dijo: no, vamos
Luego el Presidente también, incluso admitió que
yo estuviera ausente en la primera exposición de él
aquí, porque sabía que iba a tratar ese tema y yo
no iba a poder responder, entonces la amargura me podía
matar
Esto que estamos viviendo hoy en nuestra UASD, para mí,
es el inicio de la culminación de un contenido Constituyente.
¿Cuándo habrá culminado? Cuando dentro de
quince días, y los días por venir, la sociedad dominicana
reciba nuestro borrador, que será a nuestro desear un anteproyecto
de Constitución. Ojalá el Presidente se animara
a publicar un gran número de ese anteproyecto, un gran
número de ese anteproyecto
de suerte que el trabajo
de ustedes ahora, en cada Municipio, pueda canalizarse al estudio,
la compresión y a la proclamación del apoyo a ese
Proyecto. ¿Para qué? Para tratar de vencer el obstáculo
más alto que tenemos, y que tuvimos siempre, que es el
hecho de que esto no tiene carácter vinculante.
Nuestro Congreso tiene ya por adelantado una mayoría
simple, pero para aprobarlo se requiere una mayoría de
las dos terceras partes, que el Partido de la Liberación
Dominicana no tiene. O sea que puede ocurrir
no se puede
descartar
no podemos descartar que nuestro Congreso diga:
"Eso está muy bien, es una experiencia estupenda,
pero nosotros no podemos aprobar ese proyecto como está".
Y creo que es responsable, que es sabio, y es inteligente prepararnos
para esa ocasión. Se lo he advertido al señor Presidente
de la República, porque no es verdad que si eso ocurre
el va a decirnos: "señores fracasamos, fue muy bueno,
pero no se puede hacer nada".
No, yo pienso, primero, que si esta presión cualitativa
se disemina en el país y se traduce en expresiones cuantitativas,
la oposición en el Congreso podría persuadirse de
cómo puede llenarse de gloria para completar la parte formal
de la Constituyente, porque el contenido, según nuestro
parecer, estará cubierto con creces cuando sea formulado
el proyecto. Pero eso no es fácil porque todavía
tenemos una cultura conservadora de mucha fuerza, por lo que yo
concluyo planteando no olvidar nunca lo que ha ocurrido hoy, número
uno. Número dos, tomarlo como una fuerza retroalimentadora
de lo que tiene cada municipio, que los conozco en una gran parte,
en Moca con Dorca
y, en fin, no voy a repetir más,
pero los que están acá que se conviertan en multiplicadores
de esta experiencia para ver si convencemos al Congreso de que
confiera carácter vinculante a lo que estamos haciendo.
Señores, ojalá yo no haya demeritado mi Comisión,
ojalá que haya dejado algo a ustedes.
Gracias. Hasta luego.
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